10 de julio de 2010

CARGANDO

Toda una tarde cargando el horno para bizcochar, al final entraron bastantes cosas, pero admiro a las personas que cargan su horno en un momento.


Ayer esmalté todo lo que pude, y ahora estoy como un zombie esperando a que el maldito horno se enfríe, para poder sacar las piezas, y con este maldito calor que hace en Madrid, tarda mucho en enfriarse. Nunca tuve demasiada paciencia en la vida, pero lo cierto es que la cerámica te enseña a tenerla.

Ya no sé como organizarme, mis comederos de perros, y mis juegos de té, cada vez se venden mejor, pero con esta falta de tiempo, tengo que pensar como aprovecharlo, porque si no perderé las ventas. Cada vez se me hace mas cuesta arriba tener que trabajar en algo que no sea barro, pero por ahora no queda más remedio. Cada vez que pienso en que hay pueblos en los que se pierde el oficio de alfarero, porque no hay quien quiera seguir, y yo aquí en Madrid soñando con vivir en un pueblo con una huertita y un tallercito de alfarería, me entra una tremenda depresión. A veces, estoy tardes enteras buscando en la red, alguien que venda su vieja alfarería, por no poder atenderla, pero nunca encuentro nada, así que, alguien en un pueblo perdido cerrando su taller y yo aquí buscando...

Madrid! Que asco de ciudad, siempre corriendo, una hora para llegar al trabajo, otra larga para volver, si vas en coche atasco de tráfico, si vas en transporte público, además de esperar, tendrás que ir apretada entre toda la gente. Todavía no sé como hay gente que quiere venir aquí a vivir, aquí no se vive, aquí se hacen oposiciones para sufrir un infarto.

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